lunes, 23 de abril de 2012

No viviremos para siempre

Quizá no exista, quizá ya me da igual. Un barco sin vela, un mar sin agua, orilla sin final. Comparten el símil de una vida, llena de recuerdos, algunos alcanzando a herir, muy profundamente, para asegurarse de que jamás sean olvidados. Memorias que desean en un futuro ser recordadas y tal vez escritas de la misma forma que una vez fueron grabadas en nuestras mentes, a fuego, como si de un importante libro se tratase. Porque es sólo cuando me paro a pensar cuando me doy cuenta de que todas estas cosas que hemos vivido siempre configurarán una parte de nuestra personalidad, y de nuestra propia existencia, condicionando, como siempre, la de los demás.
Siendo objetivo, éste viaje creo que lo recordaré toda mi vida, no por lo bueno o por lo malo que haya sido, quizá simplemente porque ha sido de esta forma. Y bueno, la gente viene y la gente se va, y las relaciones se mueren y las relaciones nacen, después de todo creo que eso es lo bonito de la vida, porque siempre encontraremos a personas con las que relacionarnos de una manera u otra, y que luego serán recordadas simplemente por la cicatriz que hayan dejado en nuestro interior. Y a medida que pasa el tiempo no hacemos más que hacernos preguntas sobre el porqué de las cosas, de los sentimientos, de los sacrificios, de las decisiones, preguntas a las que no encontramos ningún tipo de respuesta, pero que con el tiempo irán tomando forma de la manera que consigan satisfacernos y hacernos encontrarle un poco más de sentido a esto que llamamos vida.
Como la avaricia, la soberbia y los delirios de venganza que siempre intentan de que la vida más feliz se convierta en la más despreciable que hayamos conocido, pudriéndose en su interior, ardiendo con ira hasta el fin de su tiempo. Rompiendo los hábitos esta noche, sin encontrar un motivo por el que seguir adelante.
Corazones rotos, que el mar se llevará y quedarán sepultados en otro que sea más fuerte que ellos, para no volver a recibir ese dolor jamás, o esperanzas que se crean y que con suerte consiguen hacerse realidad en los profundos rincones de la propia naturaleza humana. 
Y ninguna entrada le haría justicia a lo que realmente quiero decir, y mucho menos ésta, pero a pesar de todo esta experiencia ha servido para una vez más, darme cuenta de que el destino tiene un plan preparado para los que aún no han perdido la fé, para aquellos que aún piensan que pueden ser algo más que un rostro en la multitud, especiales para alguien, e importantes para sí mismos. Que consiguen mantenerse en pie y que nunca se echaron atrás. 
Porque de todos los grandes viajes se escriben grandes historias, y éste fue un gran viaje.


miércoles, 29 de febrero de 2012

Mariposas en el estómago

Puede que deba empezar a tomarme menos en serio estos cambios de estado, y pensar más en mí, no son demasiado sanos. Aunque nunca jamás hubiese imaginado que las cosas me fueran de esta manera, es reconfortante saber que si me equivoco sea para bien. He pasado un período de tiempo que, en parte, ha conseguido abrirme los ojos, y hacerme sentir de nuevo cosas que hacía mucho tiempo que no sentía. Me siento mejor de lo esperado, me he vuelto un poco más sabio, y algo pícaro. A mi parecer, mejor persona.
Siempre pienso que las personas pueden cambiar el curso de toda una vida, ya se para bien o para mal, con sus decisiones, con sus detalles y emociones, entrando en la nuestra sin llamar, creyendo que todo es posible. No puedo evitar emocionarme, entristecerme al ver cómo la gente siempre se marcha, esa que en poco tiempo ha conseguido marcar su huella en nuestro ser, de una forma casi inolvidable, haciendo que todo desaparezca, sobrepasando los límites de la realidad por unos segundos.
Haciendo un repaso a la lista de las personas más importantes de mi vida, siempre consigo encontrar ese hueco que poco a poco va llenándose, quizá no del todo, pero que consigue hacerme feliz. Posiblemente la persona a la que va dedicada esta entrada no pueda leerla, ya que, simplemente no la entenderá. Pero creo que es suficiente recordarme a mí mismo porqué esta historia ha sido tan especial.
Cuando un beso es capaz de apartar tu atención del resto del mundo, cuando alguien coge tu mano y te notas tan protegido, o cuando simplemente sientes que no puedes dejar ir a alguien, es cuando no consigues encontrar respuesta a ninguna pregunta. Porque sólo tienes ojos para mirar a un lugar, sólo oídos para escuchar a una persona, y sólo cuerpo para abrazarla con todas tus fuerzas. Pero a pesar de todo, creo que ya puedo entender esa sensación, cómo ella decía: "Mariposas en el estómago". Es algo impredecible, pero al final es cierto, espero que hayas tenido el momento de tu vida.

Mi corazón está desconcertado,y aunque estés tan sumamente lejos, de alguna forma, siempre te tendré conmigo. Y dentro de unos años leeré esta entrada y me acordaré de todo lo que nos ocurrió. Te quiero.

"Mine is better"

sábado, 25 de febrero de 2012

Arrastrándose



Es cuando realmente me siento desamparado cuando necesito que me escuches y me prestes tu atención. No sabes cuánto desearía que ahora mismo estuvieses aquí conmigo, porque, la verdad, me siento demasiado solo, arrastrándome en lo que me queda de piel. Sabes que me frustra que las cosas no salgan como planeo, pero últimamente nada sale como espero. Me pregunto si habré perdido totalmente mi capacidad de juzgar las situaciones, es lo que más profundamente me revuelve la conciencia, predecir lo que ocurrirá. Sé que suena raro desde fuera, pero por dentro consigue abrir un mundo de heridas que nunca sanan, del cual no encuentro salida alguna. ¿Sabes? Pienso que es el miedo, por el miedo me derrumbo. El decir: "no tengo miedo a nada", es lo que me da seguridad al fin y al cabo, pero no puedo ocultar esta presión que me repite una y otra vez el pavor que me produce el quedarme solo. Sin poseer ninguna sensación de confianza, estoy seguro de que hay demasiada presión para aguantar. Ni en mis peores sueños vi tales barbaridades, aunque quizá no sea esa la palabra correcta. A veces me veo pendiente de un hilo, delgado, muy fino, colgado cabeza abajo, casi mareado, desde donde si hubiera posibilidad de caída no llevaría a ninguna parte. Mientras, el tiempo pasa, y el péndulo oscila, las horas van pasando, los días, los años... Y no existe nadie que consiga sacarme de aquel lugar.
Aunque siempre existe algo dentro de mí que me empuja hacia la superficie, es ese halo de esperanza que algunos forjaron y otros intentaron destruir, pero que nunca desaparece. Algunas veces pienso que quizá puedas ser tú, que nunca me dejarás caer. Después de todo sólo soy un puñado de quejas, pero no puedo evitar el hecho de que todo el mundo pueda ver las cicatrices que tanta gente ha dejado marcadas. Es cómo si no importara lo que hago, da igual lo que quiera decir, me darán la espalda, como siempre hacen, mirarán para otro lado fingiendo que no existo. 
Temo por que esta ausencia de auto-control nunca termine, me confunde y me controla. Simplemente parece que no puedo encontrarme a mí mismo, y la peor parte es que esta vez no tendré a nadie que pueda hacerlo. Cansado de reflexionar, buscando cualquier posibilidad de escape entre estas paredes que cada me encierran más y más. Me asfixio, mientras me arrastro por encontrar un soplo de aire.

viernes, 3 de febrero de 2012

El árbol de la miel y los sueños

Alguien me dijo una vez: "Nunca dependas de nadie, si lo haces y ese alguien desaparece y/o se vuelve contra ti, estarás perdido, es por lo que sólo debes confiar en ti mismo". Hasta ahora, me ha sido difícil seguir aquel consejo, supongo que yo no soy tan fuerte, o lo suficientemente maduro como para poder seguirlo, pero hoy día ¿quién lo es?. Ha pasado tiempo, el suficiente como para saber como moverme en este pequeño e injusto mundo, y seguir cometiendo los mismos errores, dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y le doy la razón a la expresión. No hay peor sensación que la de ver la facilidad con la que tus sueños se desmoronan desde lo alto de la gran pirámide, que tanto trabajo te costó construir. Y los trozos son tan sumamente pequeños, y algunos hasta se han perdido, de modo que resulta imposible volver hacia arriba, y sólo te queda bajar. Cuando desde ese árbol que da el fruto más dulce que jamás hayas probado, que ni siquiera parece real, desciende una cuerda implorándote que te cuelgues.
No sería capaz de sentir nada más de lo que siento ahora, hace tiempo que un rayo de esperanza se abrió, supongo que siempre estuvo ahí, pero sé que hay veces que no consigo verlo. Y lo peor es que las cortinas no dejan de moverse, y vuelven a taparlo, ondeando en el escenario, de mi futuro. 
Hay días en los que te despiertas y te da por pensar, pensar en lo que puede hacerte sentir vivo, lo que puede hacerte feliz. Sentado en el borde de mi cama, una noche, mientras la radio emite esa clásica canción deprimente, suelo cerrar mis ojos, casi entornados, lo suficiente para no caer dormido, y en mi cabeza aparecen una serie de imágenes, que me resultan extrañamente familiares. Amigos, enemigos, instancias, lugares... que en ciertas ocasiones consiguen sacar una sonrisa, y otras veces una lágrima, es cuando esa canción llega a su estribillo, con fuerza, aprietas los dientes, y justo cuando comienza el potente solo de guitarra, es cuando aparece la imagen de la persona, en el lugar y momento exacto, que te ha conseguida hacer feliz ese día.
Estoy nadando en el humo, de los puentes que he quemado, así que no pidas perdón, estoy perdiendo lo que no merezco, lo que no merezco...
Es triste ver como tus sueños se apagan, pero más triste aún es no querer soñar.

Todos los hombres sueñan, pero no igual. Los que sueñan de noche, en los polvorientos recovecos de su espíritu, se despiertan y descubren que era vanidad. Más los soñadores diurnos, son peligrosos, porque viven su sueño con los ojos abiertos, para hacerlo posible. Esto es lo que hice.
T.E. Lawrence “Lawrence de Arabia”

domingo, 18 de diciembre de 2011

Existencia

Creo que, es buen momento para escribir una entrada, nada sencillo espero, ni nada demasiado complicado, simplemente escribir. Es cuando veo que mi blog es uno de mis mejores amigos, él siempre me escucha, y se encarga de hacer al mundo ver la realidad de mi persona. Me hace especial sentir este espacio como una parte de mí, he pensado escribir algo más familiar, menos generalizado, más cercano a las personas que de verdad quiero y sobre todo a mí. Siempre decimos que la vida no para de dar vueltas, todo de aquí para allá, y de allá para aquí, caos. Cada día conseguimos sobrevivir al siguiente, y el siguiente, al siguiente. Y cada vez, cada momento de cada uno de esos días, cada segundo de cada momento debemos tomar decisiones, debo tomar decisiones, y nuestras decisiones interfieren en las decisiones de los demás. El camino que cojamos puede no producir un gran cambio, o, por el contrario cambiar nuestra vida por completo. Pero siempre habrá cosas diferentes, pequeños o grandes detalles, algunos malos y otros tantos buenos, que conseguirán un equilibrio en el calendario de nuestra existencia.
La gente viene y va, la gente hace daño a las personas a las que quiere, haciéndose daño a ellos mismos, y hace feliz a las personas a las que quieren, haciéndose felices a ellos mismos. Me gusta pensar de esta forma, me gusta hacer sentir especiales a las personas de mi alrededor, sobre todo aquellas que despiertan cierta curiosidad y afecto en mi carácter. Haciéndome así feliz a mí mismo, tratando de tener una perspectiva sobre todo, más fuerte que el odio y el amor.
Alguien dijo: "Vivimos, buscamos, encontramos y nos enamoramos, y un día las personas que amamos se olvidaron de querernos". Es triste pensar que apuntando tan alto podamos caer tan bajo, perderlo todo en una de esas decisiones que tanto odiamos, ganar mucho más de lo que nunca hubiéramos deseado, o que al final nada importe. Porque al fin y al cabo, nadie es de hielo, no seremos "malos" eternamente, ni "buenos" para siempre, solo seremos personas,  personas que repercuten de una forma increíble en la forma que tienen los demás de vivir, siendo así parte de un mundo, nada de lo esperado, pero nuestro medio aún así. Todos merecemos encontrar a ese alguien que consiga completar nuestras vidas, y a la vez hacernos a nosotros completar la suya. Una persona por la que merece la pena luchar.
Supongo que tenía mucho que decir esta vez, y mucho que comprobar. Me mantengo con vida, con el futuro lleno de ilusión, aferrándome a lo que más deseo, sin ninguna atadura. Deseando, con todas mis fuerzas, dulcemente, recibir lo que más quiero. T. H. White escribió: "Quizá todos demos indiscriminadamente lo mejor de nuestros corazones a aquellos, que en cambio, apenas piensan en nosotros".


A todas esas almas perdidas que se olvidaron de creer en la inmensidad del amor.

viernes, 2 de diciembre de 2011



Últimamente te hecho de menos, más de lo normal quiero decir, no recuerdo ahora mismo demasiados momentos en los que no te haya extrañado. Y esos momentos han sido siempre demasiado efímeros, demasiado pocos. Siempre espero que sean más cuando estés a mi lado, pero me resulta difícil continuar creyendo en la misma fe.
Me siento frío, perdido, desesperado. Siempre consigo alzarme, sólo es una mala etapa, espero, cómo tantas otras. Claro que siempre pienso que el karma cumple su función a la perfección, y que estos sean lecciones en vida, cosas que aprovechar en un futuro. Hace no tanto tiempo no hacía más que quejarme sobre lo absurda que era mi existencia, lo harto que estaba, que nada podría cambiar, y que sólo vivimos para sufrir; todo un tanto pesimista, o realista quizá, pero aún así, poco que ver con la realidad.Una parte de mí siempre ha creído en la esperanza, y esta vez, es esa parte la que muestro al por mayor. Mi vida aún carece del mayor sentido, aunque siempre pienso que tu puedas dárselo cuando estés junto a mí, a pesar de que te sienta tan lejos...
Sintiéndome fuera de lugar, fuera de tiempo, del que se me dio para encontrarte, para no perderte, para creer en una felicidad inexistente.
Tan fuga cómo la ráfaga de luz que cegó a todos los ángeles, aquellos en los que todos creímos alguna vez, los que cuidan y aguardan por cada uno. Cómo si el cielo hubiera ardido en la multitud de las estrellas, y la densa gravedad y la templada gracia hubieran descendido hasta decaer en el vacío, hasta darse cuenta de que allí no hay nadie para cogerte en sus brazos.
Te necesito y te quiero, aunque aún no sepa quién eres...

viernes, 14 de octubre de 2011

Comenzar


Hay veces que en tu vida, debes tomar decisiones, algunas veces estas decisiones hacen daño, pero aún así te queda el ánimo de haber elegido bien. En otras ocasiones desearías haber tomado la decisión equivocada, y otras veces simplemente sientes que deberías haber tomado alguna decisión. De niño, yo creía en Dios, pensaba que era alguien que nos protegía, alguien superior, todo lo que cuentan en catequesis, poco a poco me dí dando cuenta de que él se limitaba a ponerte pruebas para comprobar lo fuerte que eras, para acogerte en su reino, y que los que no eran dignos de esas pruebas los mandaba al infierno. Otros tantos se rendían porque creían que no podían afrontarlas, que no eran capaces, y se quitaban la vida, se suicidaban (muy cobardes, a mi juicio). Ahora tengo la certeza de que Dios no existe ni nos escucha, pero que aún así, la vida sigue poniéndote pruebas, unas más difíciles y otras más sencillas. Llenas de decisiones, y llenas de oportunidades, esperando para ser recordadas. Quiero vivir, sentirme alguien nuevo, quitarme los grilletes, y decir que estoy en equilibrio. Aprovechar todas y cada una de las oportunidades que me ofrezcan. Ayudar al que se encuentre desamparado. Encontrar a alguien que me comprenda, y que sepa quién soy, que me dé lo que necesito. Hacer lo correcto. Mantener la calma y poder respirar. Decir lo que pienso y hacer lo que siento.
Encuéntrame, porque quizás cuando lo hagas seremos felices juntos, y conseguiré lo que deseo, alcanzar mi meta, sentirme útil.

 La parte más dura del final es volver a empezar

sábado, 1 de octubre de 2011

Sueño

Hoy he soñado contigo, ha sido sueño bastante anormal, bueno, como suelen ser los míos, te veía sonriendo, mientras yo lloraba por verte. Mientras caminábamos por algún lugar que no recuerdo, yo te contaba que tal me iba todo, y lo mucho que te echaba de menos. Preguntas del tipo "¿Qué tal la escuela?" ó "¿Cómo están tus padres?"... Me hubiera gustado quedarme allí contigo un poco más, antes de volver a la realidad. Ojalá estuvieses aquí, a mi lado, el mundo es aún más frío sin ti, sin tu calor. Cada secreto que compartimos y cada instante que perdí me recuerda extrañamente a ese momento vacío de cada día, dónde quiero estar, y donde perder el tiempo. Caigo pero me sobrepondré a esto, odio la muerte, la que cada vez me visita para pedirme que me vaya contigo, negándole yo la respuesta. Dame fuerzas, pues ya poco me queda que perder. Y cada día tengo más miedo que el anterior, desearía que nunca te hubieras ido, porque esto no sería tan duro contigo aquí. Digo tu nombre cada día, cuando me siento indefenso, y sé que me escuchas... y ya no tengo miedo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Agua


Recuerdos que quedan atrapados en lo más profundo de un pozo, de dónde nadie los puede sacar, derritiéndose hasta su origen. El emblema de un ayer, perdido en las memorias de cientos de personas, que luchan para que no decaigan. ¿Nunca te has detenido a pensar "me encanta este momento, no quiero que esto termine nunca"? Es una sensación genial, cosas que siempre se terminan, que acaban, que son fugaces y quizá por eso son tan sumamente geniales. Intentar recuperarlas o volver a vivirlas es una motivación más para alcanzar una meta común. Es algo, que poco a poco nos hace más fuertes, y nos ayuda a conseguir el objetivo que desde un principio merecíamos. Hoy día echo de menos tantas cosas, que ni creo que existan, pero poco a poco voy sumando puntos y ganando más, y lucho por creer que no es así.
Bailando cuando las estrellas se juntan con el cielo para volverse azules, tanto cómo los ojos de personas que nos observan en nuestro día a día por muy lejos que se encuentren. Una playa desierta o una habitación de hotel, sólo para la intimidad y complicidad que en poco tiempo se forjó en lo más profundo de nuestro interior, dando lugar a otro momento más para guardar en el álbum de nuestra historia. Caminos separados que tarde o temprano vovelrán a unirse, porque realmente nunca se separaron.

viernes, 19 de agosto de 2011

Sol


Cada día que transcurre, y cada noche que consigo conciliar el sueño, es una menos que tengo que sentir. Sentir sentimientos como balas perforando mi cerebro, sólo el cerebro mientras miles de canciones continúan retumbando en mi mente, por la cuál ha trascurrido más de un momento de desesperación. Muchas veces he llegado a odiar los sentimientos o a amarlos, algo extraño, desarrollar sentimientos hacia los sentimientos, suena paradójico, pero quieras o no, algo siempre sobresale. Alguien dijo que cuando te enamoras caes a un pozo, pozo que no entiende de formalidades ni personas, del que cuesta trabajo salir. Hay gente que cuando cae permanece dentro, porque ahí se siente feliz, hay gente que consigue salir y desearía haberse quedado, otros se quedan en él porque no encuentran la salida o no se sienten capaces de escapar, hay personas que alocadamente están buscando un pozo al que arrojarse, y otros están deseando salir de uno para saltar a otro.
Una hora más dentro de mi poco, sentado frente al reloj del corazón que nunca dejó de latir por mí, que siempre estuvo a mi lado en las filas de la batalla más ardua que nadie pueda combatir y vencer. Siempre me protegió, como custodia las puertas de una vida que aún siguen abiertas, pudiendo cerrarse en el peor momento, pero cuando se cierren podré distinguir la luz de su dulce cara, como ella consigue ver mi corazón de la forma más noble. Pero yo decepcionando, sigo en el fondo del pozo, mirando hacia la luz, traiciono todo lo que sé, jodo todo lo que toco, rompo y sigo igual de masoquista. No formaré parte de la codicia del ser humano, soberbia que tarde o temprano me destruirá por dentro, y mientras aprieto los dientes, y ando sobre mis pies, no dejo de pensar que es lo adecuado.
En el oscuro atardecer de mi porqué, cuento la historia de la razón que nunca debió existir. En cuanto a mi alma, sin mortal, como estatua de cera derretida en nuestro altar, el de mis sueños, que forjé en mi corazón, viendo como a mi paso todo termina al despertar...
Sol, ¿ y si tú fueras el sol al que cubre la Nube?