jueves, 13 de septiembre de 2012

El tiempo y el olvido

Cuando hablabas de tus historias siempre pensaba que, de verdad, tu vida había estado llena de momentos felices y ocurrentes. Nunca me contaste ninguna historia triste ni nada que pudiera hacerme pensar que habías sido un desdichado, supongo que es eso lo que me atraía de esos cuentos, la energía con la que te dedicabas a contarlos y la sonrisa que los acompañaba. Nadie pedía una explicación pero porque simplemente no la necesitaban. Y a pesar de tu edad me da la sensación de que siempre has conservado esa energía y esa actitud jubilosa por mucho tiempo que hubiera pasado. Y es el tiempo en realidad lo que consigue cambiar a una persona, es curioso que yo te vea de una forma con la que seguramente poco tenías que ver hace ya algunos años, y me conmueve el saber que yo cambiaré de manera similar. Y todos los demás también lo harán. ¿Me entiendes? Quiero decir, es inevitable, no volveré nunca más a ser quién soy ahora mismo, la persona que está escribiendo esto. Ninguno volveremos a ser quién somos en este preciso momento, y no tengo muy claro si eso es bueno o malo. Sé que cambiaría muchas cosas de mí mismo, pero aún así me siento dichoso de ser quién soy y de estar dónde estoy, ahora mismo tan sólo podría moverme la avaricia o el afán por hacer el bien.
Soy joven y siento que son demasiadas emociones, y muchos problemas en poco tiempo, tan poco que apenas puedo concebirlo. Estoy seguro de que el futuro me depara muchas tragedias y tal vez más fortuna de la que podría imaginar, sin embargo ¿me compensa seguir creciendo? Estoy seguro de que tú pasaste por esto mismo hace tiempo ya, aunque no sé si te lo plantearías del mismo modo, me gustaría haber tenido la ocasión de preguntártelo. Creo que resulta en vano cuestionarme el tema, al final es imposible detener el tiempo para meditarlo con la tranquilidad suficiente.
Pienso que al fin y al cabo lo que en realidad me preocupa es no para de crecer, vuelta a los recuerdos difíciles de olvidar, y siempre con el miedo de que alguna vez lo hagan. ¿Entiendes lo que pretendo decirte? No quiero olvidar a esas personas, no quiero que pasen a ser recuerdos olvidados o ni siquiera eso, porque me veo en ellas, una parte de mí son ellos ¿Cuántas personas dejaste atrás a lo largo de toda tu vida? Sé que si el olvido acompañara al tiempo en su travesía por mi espíritu me sentiría vacío por un tiempo, y que sólo otros individuos con las misma relaciones podría llenarme de manera parecida. Siempre necesitaré a alguien a mi lado que consiga sacarme de la miseria cuando sufra, que consiga arrebatarme el orgullo cuando éste esté en lo más alto, y que pueda marcar un sentido a mi día a día. Estoy seguro de ello.
Siempre he creído que todos estamos destinados a llegar a alguna parte, y mi parte en esta historia es indagar e investigar una forma de hacer felices y bienaventuradas a una serie de personas que lo merecen, que siento que tienen algo que ver con mi historia. Historias que de seguro también contaré a mis nietos, quiero ser alguien en la vida de esa gente, quiero que me recuerden como yo les recordaré a ellos, y estoy seguro de que así conseguiré encontrarle significado al paso incesante del tiempo, y poder, cuando llegue a dónde has llegado tú mirar atrás y poder acordarme de lo afortunado que fuí por ser quién era. Creo que por ahora he ido cumpliendo mi misión con éxito, contigo ya lo hice, al igual que tú cumpliste conmigo, ahora les toca a otros.


Cada vez que te preguntes porqué estás aquí, mírate al espejo, cada una de esas marcas representa un momento que viviste y que te hizo ser tu reflejo hoy por hoy. Nunca dejes de mirarte, y no olvides que tú das sentido a las cicatrices de otros.