miércoles, 22 de junio de 2011

Una vez más


Aquí estoy, tal vez más tarde que nunca, aunque nunca es lo suficientemente tarde cómo para acordarse de dónde venimos. Cómo hace un año dije, sin darme cuenta, mis propios pasos me han traído hasta aquí, quizá antes de lo que habría imaginado, al igual que todos los demás. ¿Hace cuánto comenzó esto? No demasiado tiempo, crecimos demasiado rápido pero siempre procurando continuar unidos. Cada pequeño aliento y cada diminuta mota de recuerdos hacen de un momento algo especial, siendo éste bueno, malo u horrible. 9 meses que serán inolvidables, cómo los 3 años anteriores. No quedarán más gestos al final del camino que una melodía que suena de fondo, mientras miles de miradas lloran de melancolía, viendo caer los sueños o viéndolos cumplir. Cómo lágrimas que caen en la arena escuchando una canción que recuerdan las promesas que nunca se cumplieron, observando en el cielo la osa menor, y alrededor de la hoguera de nuestras vidas. Cómo un extraño viaje a la montaña con cada animal jugando al rugby, siempre sintiéndose observado por el objetivo de aquella cámara que nunca se sabe cuando atrapará tu sonrisa, que tan sólo te hará más feliz. Y de fondo la maravilla que pueden resultar una guitarra y una harmonica unidas en un escenario. Hay recuerdos difíciles de olvidar, sensaciones tan fuertes que te atrapan, y personas que marcan tanto tu destino que no desaparecerán aunque quieras. Cada uno recordarán cada sensación a su manera, tal y cómo se la imaginó, tal y como la vivió, y tal y cómo sucedió. Hay lazos que nunca se podrán romper, y mientras estemos separados, rogaremos que alguien cuide de los demás, por nosotros, y por ellos. Por los que se van, y por los que llegan. Os deseo el mejor verano a todos, y que lo que os queda seáis los más felices, porque nos lo merecemos.

Hay gente que llora porque esto termina, y es porque aún no saben que no ha hecho más que comenzar. Tarde o temprano.

Una carretera solitaria cruzó otra fría línea estatal, recuerdos de aquellos a los que quiero, que tan difíciles fueron de encontrar

miércoles, 1 de junio de 2011

Recuérdame

Creía que no tendría fuerzas, pero en realidad, no puedo dejar este espacio sin una pequeña reseña, por tonta que parezca. No paran de suceder cosas, y ahora esto. Es tan simple como la mecha de una vela se consume, una rosa que se marchita, una vida que se termina... Te recordaré, desde lo más profundo de mi ser, por siempre y para siempre. Fuiste un segundo padre para mí, nada de lo que me pueda arrepentir, tan especial, y tan simple, has marcado una etapa de mi vida, que nadie, nunca, nunca podrá borrar. Te alegraría saber que manejo el ordenador con soltura, y que ya puedo escribir sin ni siquiera mirar las teclas. Aunque no me ha dado tiempo a encontrar a alguien tan especial como para presentarte formalmente, siempre quisiste verme con alguien especial a mi lado, impaciente por verme sonreír. Ahora estarás mucho mejor, lo sé, y dónde quiera que estes, sé que me estarás observando, lo espero, como siempre has cuidado de mí. En un lugar, donde el sol siempre brillará por tí, haciéndote reír, como en mis recuerdos más profundos y plenos, y en tus mejores chistes, donde la sombra no tenía lugar. En las tardes de verano, cuando mi espíritu aventurero aún tenía fuerza, en aquellos largos paseos, mirando los caballos, y enseñándome que se puede ver mas allá. Donde siempre estuvimos juntos, como el mayor tesoro, que con los años se fue marchitando, hasta que finalmente acabó por morir. Te recordaré, siempre, y haré que estes orgulloso de mí, y seré el más fuerte. Lo haré, aunque tú no puedas verme, yo te sentiré, como siempre lo hice.
Te quiero Abuelo.