viernes, 14 de octubre de 2011

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Hay veces que en tu vida, debes tomar decisiones, algunas veces estas decisiones hacen daño, pero aún así te queda el ánimo de haber elegido bien. En otras ocasiones desearías haber tomado la decisión equivocada, y otras veces simplemente sientes que deberías haber tomado alguna decisión. De niño, yo creía en Dios, pensaba que era alguien que nos protegía, alguien superior, todo lo que cuentan en catequesis, poco a poco me dí dando cuenta de que él se limitaba a ponerte pruebas para comprobar lo fuerte que eras, para acogerte en su reino, y que los que no eran dignos de esas pruebas los mandaba al infierno. Otros tantos se rendían porque creían que no podían afrontarlas, que no eran capaces, y se quitaban la vida, se suicidaban (muy cobardes, a mi juicio). Ahora tengo la certeza de que Dios no existe ni nos escucha, pero que aún así, la vida sigue poniéndote pruebas, unas más difíciles y otras más sencillas. Llenas de decisiones, y llenas de oportunidades, esperando para ser recordadas. Quiero vivir, sentirme alguien nuevo, quitarme los grilletes, y decir que estoy en equilibrio. Aprovechar todas y cada una de las oportunidades que me ofrezcan. Ayudar al que se encuentre desamparado. Encontrar a alguien que me comprenda, y que sepa quién soy, que me dé lo que necesito. Hacer lo correcto. Mantener la calma y poder respirar. Decir lo que pienso y hacer lo que siento.
Encuéntrame, porque quizás cuando lo hagas seremos felices juntos, y conseguiré lo que deseo, alcanzar mi meta, sentirme útil.

 La parte más dura del final es volver a empezar

sábado, 1 de octubre de 2011

Sueño

Hoy he soñado contigo, ha sido sueño bastante anormal, bueno, como suelen ser los míos, te veía sonriendo, mientras yo lloraba por verte. Mientras caminábamos por algún lugar que no recuerdo, yo te contaba que tal me iba todo, y lo mucho que te echaba de menos. Preguntas del tipo "¿Qué tal la escuela?" ó "¿Cómo están tus padres?"... Me hubiera gustado quedarme allí contigo un poco más, antes de volver a la realidad. Ojalá estuvieses aquí, a mi lado, el mundo es aún más frío sin ti, sin tu calor. Cada secreto que compartimos y cada instante que perdí me recuerda extrañamente a ese momento vacío de cada día, dónde quiero estar, y donde perder el tiempo. Caigo pero me sobrepondré a esto, odio la muerte, la que cada vez me visita para pedirme que me vaya contigo, negándole yo la respuesta. Dame fuerzas, pues ya poco me queda que perder. Y cada día tengo más miedo que el anterior, desearía que nunca te hubieras ido, porque esto no sería tan duro contigo aquí. Digo tu nombre cada día, cuando me siento indefenso, y sé que me escuchas... y ya no tengo miedo.